Monday, January 3, 2011
Mi Querida Guillotina, Una imagen de Caracas - Miércoles 22 de Diciembre 2010
Mi querida guillotina, la ciudad de los miles de males, una ciudad enfrascada en un caos eterno, una ciudad donde transitan mas de un millón de personas diarias por su Metro, el equivalente a la población completa de Ghana, un Metro que fue en un pasado un símbolo de progreso y que hoy en día dado el volumen de personas, el bajo costo del pasaje y un servicio mediocre y sucio, solo se compararía con el asqueroso Metro de New York, una ciudad donde la ignorancia se ha apoderado de las almas, donde el egoísmo se ha apoderado de los corazones de todos, hasta de los mas pequeños, mi querida guillotina, aquella que nos arropa con su humareda de monóxido de carbono proveniente de los miles de vehículos que no han pasado ninguna inspección en muchos años y que por la decidía de sus propietarios causan un daño terrible a nuestro ambiente, pero aun mas a nosotros mismos, aquel humo rojizo que podemos ver todas las mañanas proveniente del centro de la ciudad y que se disipa al atardecer luego que los vientos entran en la ciudad y la limpian, mi querida guillotina, aquella que emana el vapor de la suciedad que nos entran por las fosas nasales al caminar por sus sucias calles, aquellas que nos irrita los ojos con el hollín que poco a poco nos va causando ceguera, aquella que en sus noches es adornada con las luces de los perennes pesebres que cubren las laderas de las colinas por sus cuatro esquinas, mi querida guillotina, aquella con viaductos enormes, estructuras viales que jamás han sido reparadas o revisadas para darles mantenimiento o un poco de cariño, una ciudad enfurecida por su transito, con un ruido espantoso, donde las cornetas de los vehículos se mezcla entre las melodías que tocan los mas escandalosos individuos que mantienen una fiesta continua dentro de cualquier vehiculo, aquella donde desfilan los vehículos unos tras de otros como el certamen del miss Venezuela mostrándonos toda la parafernalia que le han añadido producto de una fantasía automovilística y la cual utilizan para así demostrar que sus vehículos son mas atractivos que los demás, vehículos que despliegan los mas curiosos adornos e insignias, adornos tan falsos desplegados por una muchedumbre falsa que proclama inclusive creer en Dios y todos sus discípulos y haciendo de algunos un sitio ideal para revelar rollos fotográficos gracias al papel ahumado que recubren sus vidrios y que es tan oscuro que es casi imposible ver desde adentro hacia afuera por donde vamos, aquella que con su fila de demonio metálico, una fila en forma de culebra que aterroriza las estrechas calles y que van bordeando desde las cimas de todo el valle, aquellas calles y avenidas que alguna vez fueron construidas para albergar pocos vehículos, aquellas construidas en los años 50, aunque usted no lo crea, por quienes creían que daríamos el ejemplo a otras ciudades, mi querida guillotina, la ciudad que me vio nacer y que vio nacer a muchos de ustedes, una ciudad que podría ser ejemplo para el mundo y que lo fue hace muchos años, mucho antes de que muchos de nosotros naciéramos, que solo nuestros padres y abuelos la pudieron disfrutar, una ciudad progresista y moderna, una ciudad con edificaciones futurística, una ciudad que alberga una de las universidades mas importantes en el mundo entero, una universidad que es patrimonio de la humanidad, y que era libre de ser visitada sin temor a ser asesinado, secuestrado, violado o robado, aquella universidad que todos los domingos mis amigos y yo nos deleitábamos con conciertos gratuitos de música clásica, mi querida guillotina, aquella que esta dividida por un legendario rió, nuestro rió Guaire, un rió que alguna vez fue hermoso y que servia para que muchos se bañaran y disfrutaran de sus aguas cristalinas, que fue utilizado por las tan famosas lavanderas del Guaire, un rió que atraviesa nuestra ciudad homónima, un rió que podría ser hermoso, tan hermoso como El Siena, El Tamesis o El Potomac, pero que decidimos destruirlo a comienzos de los años 30, contaminarlo de un modo que seria necesario un milagro para ser salvado, un rió que contamina las aguas de nuestras costas, ya que sus aguas desembocan en Higuerote, las mismas costas que llamamos playas en la que muchos nos hemos bañado por mucho tiempo y nos seguimos bañando, bañándonos en desperdicio de toda índole, inclusive excrementos de animales y de nosotros mismos, un rió que decidimos ignorarlo, por el desinterés de muchos, y que lo seguimos contaminando con toda clase de basura, como si al final del rió hubiese un filtro que recoge todo lo que lanzamos, un rió que escucho a muchos progresistas decir que seria rescatado, muchos que nos llenaron de mentiras y engaños, muchos que le voltearon la cara a su ciudad natal y que se han apoderado del dinero destinado a su rescate, mi querida guillotina, que ira pasar en unos años contigo? Se pregunta la gente en la calle, saltando de acera en acera esquivando las motos que como jinetes debocados nos atacan tal y cual estaríamos en un combate en la edad media, una legión de jinetes metálicos con el solo propósito de apoderarse de nuestras vías y que como una manada de lobos transitan por la ciudad sin leyes ni reglas a seguir, mi querida guillotina, que ira a pasar contigo cuando aun mas desgracias te ocurran, cuando la naturaleza tome venganza de nuestro completo desinterés por hacerte bella, mi querida guillotina, aquella la de los miles de huecos y alcantarillas destapadas, que nos sirven de entretenimiento al desplazarnos por las múltiples veces reparadas calles, mi querida guillotina, la ciudad de las murallas, murallas de concreto que fueron construidas para aguantar las edificaciones realizadas por los inescrupulosos, ignorantes y codiciosos arquitectos e ingenieros, aquellos que no pensaron en nuestro bienestar, aquellas montañas reesforzadas con tanto concreto que podríamos hacernos nuestra propia muralla de China, unas montañas que no están destinadas a la construcción dicho por aquellos que velaban por nosotros y que fueron callados por aquellos que se aprovecharon, mi querida guillotina, que bonito era cuando podíamos salir los fines de semana a la playa y poder llegar a Marina Grande en tan solo 15 minutos como lo continua anunciando aquel famoso cartel que se encuentra bajando en la autopista Caracas la Guaira, aquella carretera que todavía no nos ha dado una desgracia ya que sus viaductos estarán por caerse algún día como se cayo ya el primero en altas horas de la madrugada y como un milagro no cobro ninguna vida, aquellas con sus túneles que algún día se desplomaran y enterraran vivos a muchos, pero que no correrán con la misma suerte de los mineros Chilenos, aquella carretera que nos lleva a una ciudad adyacente que como mi ciudad tambien es una guillotina, mi querida guillotina, ohh que será de ti, quien podrá darte el amor que tu mereces, quien te ayudara a que te emprendas hacia un futuro mejor, a que albergues a quienes te quieren ayudar y rescatarte, a que seas una ciudad ejemplo para todos y para otras ciudades de nuestro hermoso país, mi querida guillotina, te extraño y no quiero morir sin verte surgir, no quiero morir atropellado por un conductor inescrupuloso aquellos que viajan a altas velocidades, no quiero ser asesinado por el hampa desbocada y que la ley no hace nada para protegerme, no quiero morir envenenado por tener la oportunidad nuevamente de poder comerme un delicioso raspado o aquel tan famoso chupi chupi sin tener que pensar en donde sacaron el agua para hacer esos tan famosos y sabroso líquidos congelados con la variedad de delicioso colorantes que me recuerda tanta veces a mi infancia y juventud, no quisiera ser asaltado por ir a comer a media noche unos buenos perros calientes en la Castellana, mi querida guillotina, una ciudad que como un virus se sigue esparciendo a todos los rincones de nuestra caótica ciudad que nos carcome tanto por dentro como por fuera y sin tener un antídoto o medicina que nos de esa salud que tantos añoramos, la salud para mi bella ciudad, mi querida guillotina, como desearía caminar libremente por tus parques, tus plazas y monumentos, tus calles y disfrutarte como cualquier ciudadano de una gran ciudad, como lo hacia hasta cuando tenia 26 años, cuando me fui y te abandone, te deje atrás pero nunca te olvide, nunca te separastes de mi corazón y que aunque el crimen, la suciedad, los huecos, alcantarillas abiertas, animales muertos descomponiéndose en las carreteras, los locos y desinteresados que deambulan por tus calles, la contaminación y la desidia existían, todavía podíamos ser felices, felices de tener una ciudad, nuestra hermosa ciudad de Caracas.
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